Boletín Oficial de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra

jueves, 30 de noviembre de 2017

La Cruz de San Andrés o de Borgoña como bandera de España

VEXILOLOGÍA


La Cruz de San Andrés 

Hoy es la festividad de San Andrés. Más de un amigo me ha dicho que comente algo sobre la Cruz de San Andrés, con su variante la Cruz de Borgoña.Vaya este pequeño comentario en honor de San Andrés, uno de los doce apóstoles de Nuestro Señor, y de aquellos que han enarbolado la Cruz de Borgoña como bandera de España durante siglos. 

La Cruz de San Andrés representa el martirio de este apóstol de Nuestro Señor sufrido en una cruz con forma de X, en manos de los paganos de la ciudad de Patrás (en la Acaya de la antigua Grecia). Así lo representa Bartolomé Murillo en su famoso cuadro lleno de luz, color y hasta de un movimiento contenido, un lienzo grandioso y típicamente barroco. También se cuenta que el mártir estuvo  durante tres días en la cruz, predicando la Fe a quienes se le acercaban a semejante púlpito. Por eso la cruz de San Andrés representa la humildad y el sufrimiento callado y perseverante, simbolizando en la heráldica al caballero sufrido e invicto en el combate. Buena enseña ésta propia de los Regimientos de Infantería españoles. 


Las aspas de San Andrés lucían como  Armas de la Casa ducal de Borgoña de la que era patrón en la época bajomedieval.

Felipe I el Hermoso, casado con Juana I la Loca de Castilla,  vinculó la Cruz de Borgoña a los Reinos de Castilla una vez que fue rey el 12-VII-1506. Con su hijo Carlos I de Castilla y IV de Navarra, la borgoñona se generalizó llegando a ser el emblema de las Españas, pues Carlos recibió el ducado de Borgoña de su abuela María, junto a otras posesiones entre las actuales Francia y Alemania. 

Es muy probable que la bandera con la Cruz de San Andrés ondease por primera vez como insignia española en la batalla de Pavía celebrada en 1525 entre las tropas de Carlos I y las francesas de Francisco I (César Cervera, 27-X-2016, ABC historia). Gloriosa batalla fue ésta. En ese momento las aspas rojas eran lisas, sin nudos alternos. Tales nudos serían los nudos o tocones de las ramas cortadas utilizadas para colgar de la Cruz al bueno del mártir San Andrés.

Sabemos que por entonces existía una identidad entre las Armas del Rey y las del Reino, identificando a ambos la Cruz de Borgoña en los territorios de España. Así fue con los Austrias, pero también será con los Borbones, que asumieron la cruz de San Andrés como emblema personal y regio. De esta manera, durante muchos siglos la Cruz de San Andrés se utilizó como bandera de España o las Españas. Allá donde se veía la Cruz de Borgoña, estaba España, una en su riquísima pluralidad de Reinos, Señoríos y condados con los Austrias, pero tristemente sin los Fueros públicos de la Corona de Aragón  desde 1707 y 1716 por haber sido austracistas desde 1705. 

Dicha bandera fue la principal de los famosos Tercios españoles y Regimientos de Infantería del siglo XVI hasta comienzos del XIX. El Ejército estaba identificado con ella, así como la sociedad. 
Pintura de Augusto Ferrer-Dalmau,
"Regimiento Asturias, sangre española"
Sólo avanzado el siglo XVIII, Carlos III indicó que la enseña de la Monarquía fuese la rojigualda. En su Real Orden la bandera roja y gualda sustituyó a la bandera nacional -la Cruz de Borgoña- para la Real Armada, aunque fue por motivos prácticos o visuales, sin ánimo de sustituirla como enseña de España, y sin excluir las restantes insignias que identificaban a la Monarquía. 

Pues bien, hasta el final de la primera guerra carlista en 1840 la bandera con la Cruz de San Andrés fue la bandera oficial del ejército español, y sus tropas sólo adoptaron la rojigualda cuando se instituyó como enseña nacional desde la Real Orden del 13-X-1843. Por eso muchas unidades carlistas emplearon la Cruz de Borgoña para identificarse en el campo de batalla, lo que es normal, pues significaba España, la España en lucha, los españoles en guerra. También la utilizaron las Armas cristinas o isabelinas hasta 1843. La Cruz de Borgoña expresaría el máximo esfuerzo y entrega, propio de un Imperio que fue donde nunca se ponía el sol... hasta el desastre de Cavite y Santiago de Cuba de 1898.

La bandera de Cruz de Borgoña se ha asociado al tradicionalismo político por lo mismo que estuvo asociada a España y a las Armas reales durante muchos siglos. La asociación fue correcta, aunque también será asociarlo a la bandera roja y gualda, lo que seguramente no gustará a los liberales de todo signo. Estos quisieran identificar a España con la Revolución liberal, ignorando que la verdadera España es la de siempre, con sus insignias, cierto desorden normativo y las banderas con las que se luchó por unos ideales religiosos, patrióticos, forales y monárquicos. Por algo será muy tarde cuando el 24-IV-1935 Fal Conde resolvió que la Cruz de San Andrés fuese la insignia oficial de los carlistas. Además, tengamos en cuenta que la bandera roja y gualda, con la que los carlistas se identificaban absolutamente, estaba perseguida por los republicanos. La oficialidad de la Cruz de San Andrés no excluía la propia de la rojigualda y desde luego burlaba las disposiciones republicanas pues aquella se identificaba con la España de siempre. 

Decir Cruz de Borgoña era decir: ¡España!, enseña que había quedado indisolublemente unida a siglos y glorias, así como a la bandera rojigualda. Y decir rojigualda era decir también ¡España!, concomitante a la borgoñona que tenía el aleve peso de siglos de gloria. La unión de ambas banderas en una, fue realizada por los carlistas con todo cariño y entrega, con naturalidad, y dejando fluir los hechos de la vida.  

Como siempre hay malas lenguas, malas lenguas liberales dicen que, durante las guerras civiles del siglo XIX, en el campo de batalla se encontraron los de la bandera de España frente a esos de la Cruz de Borgoña, según lo cual los españoles serían los liberales y los carlistas serían los extranjeros o algo así. Malas, malas lenguas. 

Vean tranquilos y sosegados, contemplen las enseñas y estandartes del Cuarto de Banderas del palacio de Loredán, residencia de Carlos VII en Venecia, y digan si los carlistas no arropaban su alma en ambas banderas, fundidas en una, expresión de la España de siempre: rojo blanco, rojo y gualda. Por eso, el nacionalismo de los liberales y en mayor grado el de los separatistas de la periferia, que fueron malos vascos y malos catalanes, siempre fue anticarlista. España no la  fundó la Revolución liberal sino que España es tan vetusta como su gloriosa tradición. España no ahoga a sus hijos, buenos vascos y catalanes, sino que en la plenitud de sus hijos, existe España. 

Pasará el tiempo y las unidades militares españolas mantendrán la Cruz de Borgoña hasta hoy, al igual que el escudo de los borbones instaurados a partir de 1975 hasta don Felipe. Pero la bandera de Borgoña sigue flameante y mostrando la historia secular de España en las manifestaciones millonarias en Barcelona -por ejemplo-. 


Imagen clásica de la Cruz de San Andrés asociada a los tradicionalistas requetés, es decir,
a los amigos y defensores de la Tradición española, actualizada como toda verdadera Tradición. Ciertamente los carlistas fueron soldados de la Tradición o requetés, y gustaban de los emblemas de los gloriosos Tercios españoles. La Tradición no es arqueología ni romanticismo, sino renovar conservando y conservar renovando. La Tradición española estaba anclada en cierto clasicismo o realismo político, el iusnaturalismo y la escolástica, y una herencia que como católica está lejos del romanticismo e idealismo propios de la ideología de la Revolución liberal tan identificada con el nacionalismo centralista o separatista.

La bandera de Cruz de Borgoña está viva junto a la de España y,
en esta imagen, junto a la de Cataluña
La imagen es de la manifestación de Barcelona, Día de la Hispanidad,
del 12 de octubre de 2017. Allí hubo muchas banderas de Cruz de Borgoña,
que representa a España  tanto como la roja y gualda.
Cada época tiene sus propias expresiones; ahora es la política y la calle.
Foto:JFG2017

(1) José Antonio Gallego, en "La Cruz de Borgoña, primera Bandera de España" concluye así: "En cualquier caso, será a partir de esta fecha, 13 de octubre de 1843, cuando la Bandera roja y gualda, se convertirá en Enseña nacional, mientras que la Cruz de Borgoña, no será emblema carlista hasta el 24 de abril de 1935. Por tanto poner en manos de los carlistas la Cruz de Borgoña antes de esa fecha, es un tremendo dislate histórico, puesto que en cualquier caso de ponerla en manos de alguien antes, sería en manos de los Ejércitos cristinos durante la Primera Guerra Carlista, puesto que ellos se nutrieron de las unidades regulares de nuestro Ejército y en sus Enseñas figuraba. 
Como dislate sería poner en manos de cualquiera de los contendientes durante esa Primera Guerra, la bandera roja y gualda, excepción hecha de alguna unidad de la Armada. Durante la Segunda Guerra Carlista, será el ejército liberal el que enarbole la Bandera roja y gualda, mientras que el carlista, reducido a pequeñas Unidades en esta contienda, usará normalmente emblemas de carácter religioso. Y en la tercera, serán ambos contendientes los que usarán la Bandera roja y gualda, además, por parte carlista, de Estandartes religiosos. 
Porque, ironías de la Historia, la Bandera roja y gualda que nació hija del espíritu liberal, enemigo de las tradiciones patrias, terminó por representarlas, alcanzando su máximo significado en este sentido, cuando se convirtió en el símbolo de la Monarquía frente a la que enarboló la República el 14 de abril de 1931. (...)" (Web. Comunión Tradicionalista, 18-XII-2006).

Fermín de Musquilda
Fiesta de San Andrés, 30-XI-2017

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